Principales criterios en la planificación de un huerto urbano (I)

Diseño de huertos urbanos

Ofrecer a los ciudadanos un espacio común destinado a la producción de productos hortícolas para el autoconsumo, mejorar la calidad de vida y la convivencia entre ciudadanos, y potenciar los mecanismo de cohesión social, ofrecer un lugar de intercambio de conocimiento sobre los temas relacionados con las técnicas de producción de hortalizas o contribuir a la mejora de la calidad paisajística y del medio ambiente en la ciudad y núcleos urbanos, son los principales objetivos de los huertos hurbano.

El diseño y la planificación de los huertos urbanos deberán contemplar las estructuras necesarias y los elementos constructivos adecuados para permitir el buen desarrollo de las prácticas hortícolas y la reunión de los usuarios en condiciones de seguridad y salubridad, respetando en todo momento a los usuarios de los espacios públicos contiguos y a la comunidad en general. Trataremos aquí de los 9 primeros criterios principales  a desarrollar durante la fase de diseño y planificación de un huerto urbano.

Situación

Para elegir el emplazamiento de un huerto hay que tener en consideración los usos de los ámbitos y espacios próximos, para evitar en la medida de lo posible la coexistencia de actividades que puedan ser desaconsejables las unas para las otras, o incluso incompatibles. Es recomendable emplazar el huerto urbano:

  • En un ámbito con fácil acceso al agua, ya sea a través de la red de agua potable, o procedente de pozos, canales o depósitos.
  • Lejos del sistema viario de gran afluencia como autopistas, vías de tren, etc.
  • Con una conexión rápida, orientando bien los accesos desde los caminos perimetrales, por razones de visibilidad y accesibilidad.
  • Fuera de las zonas con riesgo de inundabilidad y consecuente pérdida de protección de los márgenes y disminución de la biodiversidad de los sistemas rupícolas.
  • Fuera de zonas de grandes taludes o pendientes de los que haya presunción de desprendimientos de materiales o corrimiento de tierras.
  • Fuera del ámbito de terrenos contaminados.

Orientación

La orientación es un aspecto fundamental a la hora de organizar un huerto urbano. Deberá situar las parcelas fuera de las zonas umbrosas por la proximidad de construcciones o árboles, a fin de que reciban la mayor cantidad de horas de sol posible, factor imprescindible para el desarrollo correcto de las hortalizas. La orientación del huerto también puede ser determinante en la protección contra los vientos dominantes o salinos que pueden interferir negativamente en la producción de los vegetales. En los huertos urbanos, pues, habrá que:

  • Determinar la sombra proyectada por árboles, los edificios u otros elementos arquitectónicos sobre el huerto.
  • Buscar emplazamientos con vertiente sur o bien zonas planas, preferentemente sin terrazas, para recibir la mayor insolación posible.
  • Evitar los vientos dominantes.
  • Evitar los vientos salinos.

Zonificación

El diseño del huerto urbano deberá ser realizado por un técnico cualificado, teniendo en cuenta que se deberán aplicar criterios y conocimientos adecuados para organizar el espacio desde un punto de vista funcional, productivo, social y estético. La zonificación no depende del entorno, sea urbano o periurbano, sino más bien de la demanda esperada de usuarios del huerto urbano, las funciones que debe cumplir y el espacio disponible. Para ello hay que considerar tres aspectos:

  • De qué superficie disponemos.
  • A qué colectivo va destinado.
  • Tipo de gestión prevista.

Construcciones y preexistencias históricas y paisajísticas

El ámbito destinado a la implantación de un huerto urbano puede presentar construcciones o elementos preexistentes. Para el efecto, el proyectista deberá informarse ante la Administración local sobre estos elementos, recoger la máxima documentación posible en los archivos históricos e informarse sobre las actuaciones y posibles restricciones que afecten al patrimonio. Algunos de estos elementos pueden estar catalogados o tener un valor histórico o paisajístico asociado, como pueden ser:

  • Estructuras arqueológicas o industriales.
  • Antiguos parques o jardines.
  • Paisajes históricos.

Edafología

La mayoría de las plantas hortícolas producidas en los huertos se adaptan a un amplio espectro de suelos, aunque se necesita un terreno fértil y de textura franco-arenosa apropiada para incrementar la calidad y cantidad de la producción. Estas características deberán tenerse en cuenta en el momento de decidir la implantación de un huerto. Se deberá trabajar la tierra de cultivo en función de las características del suelo existente y mejorar sus propiedades de cara al cultivo de hortalizas: clase de textura, pH, conductividad, materia orgánica, etc. El objetivo es prever acciones o trabajos de mejora edáfica para incrementar la calidad del suelo existente utilizando algunas de las técnicas descritas en la NTJ 05T – TIERRAS DE JARDINERÍA Y RECEBOS.

Accesibilidad

La construcción de un huerto urbano debería llevarse a cabo en un terreno que permita una fácil implantación y un fácil acceso a los usuarios. De no ser posible, el proyectista deberá adaptar la topografía del terreno de manera que se permita una buena accesibilidad al huerto y a su interior.

Es importante tener en cuenta que gran parte de estos usuarios son personas mayores y también considerar que los huertos deberán ser accesibles a personas discapacitadas o que se desplazan en silla de ruedas y, por consiguiente, los accesos a los huertos urbanos deberán cumplir las especificaciones de la NTJ 01A – ACCESIBILIDAD A LOS ESPACIOS VERDES PÚBLICOS DE LAS PERSONAS CON LIMITACIONES O MOVILIDAD REDUCIDA, PARTE 1 y PARTE 2.

Servicios existentes

En los ámbitos destinados a la instalación de un huerto urbano, es común encontrar servicios existentes que pueden condicionar su diseño y distribución. Entre los servicios más comunes están los colectores, red general de abastecimiento de agua, gas, electricidad, fibra óptica y telecomunicaciones, entre otras. Para evitar los costes técnicos y económicos que supone el desvío de esos servicios, se recomienda realizar un estudio previo para determinar la presencia de alguno de estos servicios y garantizar la viabilidad económica del proyecto.

A ese efecto, se deberá solicitar a las entidades competentes (compañías de servicios, servicios técnicos municipales, etc.), los planos de situación donde se vean reflejadas la posición exacta y las cotas en que se sitúan los servicios actuales, a fin de prever la racionalización del proyecto mediante la adopción de medidas que eviten su afectación y así disminuir o evitar costes innecesarios o imprevistos. Esa información es imprescindible para realizar las conexiones a los servicios previstos que garanticen el buen funcionamiento del huerto urbano, como puede ser la localización de la red de agua potable más cercana para facilitar el suministro a las parcelas, o la red de aguas pluviales o de alcantarillado en el caso de que se prevea la construcción de imbornales o instalaciones sanitarias.

Topografía

En el caso de que el huerto urbano se sitúe en una zona con pendientes, será necesaria la realización de nivelaciones y movimientos de tierra para la formación de terrazas con el fin de posibilitar la creación de parterres donde cultivar hortalizas, y garantizar la accesibilidad al huerto y las parcelas de cultivo a personas con movilidad reducida.

Vegetación

Vegetación existente

La existencia de elementos arbóreos o conjunto de elementos vegetales de interés dentro del ámbito de un huerto urbano podrá condicionar la distribución de las parcelas de cultivo y la red de caminos. Las parcelas deberán situarse fuera del alcance de la sombra tanto como sea posible y asegurar la insolación necesaria para el desarrollo correcto de los vegetales hortícolas. El proyectista deberá desarrollar una propuesta que dignifique y resalte el valor de los ejemplares arbóreos o conjuntos de árboles o arbustos a mantener y que, a la vez, sea compatible con los usos previstos en el huerto.

Vegetación propuesta

Se tendrá en cuenta la necesidad de sombreado en ciertas zonas del huerto que puedan precisarlo, tales como áreas estanciales, zona de semilleros o composteros. Según las condiciones climáticas se hará uso de especies de hoja caduca o perenne en función de las necesidades a lo largo del año. En las zonas comunitarias se pueden formar pérgolas o parterres para la plantación de árboles frutales y de plantas trepadoras, aromáticas o de flor, preferiblemente con necesidades hídricas bajas y que estén bien adaptadas a las condiciones edafoclimáticas locales.

El cultivo de plantas ornamentales en zonas comunes, muy utilizada en la agricultura ecológica, puede ser beneficiosa en la producción de plantas hortícolas dado que muchas especies actúan como potenciadoras de la fauna útil para el control de plagas, que sirven de indicadores precoces de enfermedades. Además, también resultan muy útiles para atraer a los insectos, aportando beneficios en el caso de las especies hortícolas que precisen polinización entomófila. La dimensión de los parterres en las zonas comunitarias se definirá en función del espacio disponible. Se recomienda que la copa de los árboles existentes y los de nueva plantación no produzca sombra sobre las parcelas de cultivo y que su crecimiento no interfiera en la circulación de personas y vehículos. Tampoco se recomienda la plantación de plantas alergénicas o potencialmente invasoras, como son algunas especies de gramíneas y herbáceas. Se recomienda el acolchado (mulching) de los parterres de las zonas comunitarias, para intentar en lo posible disminuir las pérdidas de agua por evaporación (ver NTJ 05A ACOLCHADOS).

Más información:

NTJ01H Diseño y Proyecto de Huertos urbanos (castellano).

NTJ01H Disseny i Projecte d’Horts urbans (català).

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