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Principales criterios en la planificación de un huerto urbano (II)

El diseño y la planificación de los huertos urbanos deberán contemplar las estructuras necesarias y los elementos constructivos adecuados para permitir el buen desarrollo de las prácticas hortícolas y la reunión de los usuarios en condiciones de seguridad y salubridad, respetando en todo momento a los usuarios de los espacios públicos contiguos y a la comunidad en general. Trataremos aquí los 9 últimos criterios a desarrollar durante la fase de diseño y planificación de un huerto urbano.

Señalización de los huertos urbanos

Los huertos urbanos deberán estar bien señalizados con pictogramas y pancartas informativas en las entradas y en zonas de alta visibilidad, para identificar las parcelas de cultivo, las zonas comunitarias, las casetas individuales, los servicios sanitarios y los usos permitidos, y para promover la comunicación entre los usuarios de los huertos y la comunidad en general.

Se puede considerar la posibilidad de proporcionar información útil en los tablones de anuncios para el uso público de este colectivo; por ejemplo, épocas de siembra y plantación de hortalizas, intercambios de plantel, etc.

Puertas de acceso

Los huertos urbanos deben disponer de una puerta de acceso, como mínimo, que deberá disponer de una cerradura con pestillo.

La entrada se recomienda que sea con un acceso compuesto por una o dos puertas para permitir la entrada de los usuarios y vehículos de mantenimiento, y también que esté adaptada a las personas con movilidad reducida (Véase la NTJ 01A). La dimensión de la puerta deberá ser de:

  • Ancho mínimo de 1,2 metros, el necesario para el paso de una silla de ruedas, si el huerto está destinado al uso exclusivo de personas.
  • Ancho de 2,5 metros si se permite el paso de pequeños vehículos de mantenimiento.
  • De 3,0 metros de ancho si se prevé el paso de camiones.

Vallas perimetrales

Para evitar o disuadir acciones vandálicas o la entrada de animales que puedan ocasionar desperfectos en los cultivos (jabalíes, perros, etc.), los huertos urbanos deben estar cerrados mediante vallas perimetrales con una altura mínima de 1,2 m, pero no menor de 1,8 m, que deben llegar hasta el suelo, con materiales no oxidables, y visualmente discretas e integradas en el entorno.

Las vallas deben estar diseñadas y mantenidas para evitar posibles lesiones a los usuarios, con materiales que no puedan ocasionar daños a las extremidades. Los muretes bajos pueden ser útiles para la fijación de la valla metálica e impedir la entrada de jabalíes, permiten el uso de materiales menos resistentes al contacto directo con el suelo y facilitan las labores de mantenimiento de los elementos del cierre. Las vallas móviles pueden ser útiles para cierres temporales de ciertas zonas mientras se realizan las tareas de mantenimiento.

Fuentes de agua potable

Los huertos urbanos deberán disponer de fuentes de agua potable homologadas y adaptadas a discapacitados. Las fuentes se deben diseñar para que se respeten las condiciones de salubridad, con pendientes y desagües para evitar que se formen encharcamientos y escorrentías de agua.

Alumbrado

Para facilitar las tareas de gestión y cumplir con los criterios de sostenibilidad se recomienda no instalar iluminación en los huertos urbanos. En el caso de ser necesaria la instalación de una red de alumbrado para ampliar el horario de uso, se deberá cumplir la normativa aplicable referente a la iluminación del espacio público. Se recomienda desconectar la iluminación fuera de las horas de uso del huerto. El cableado eléctrico deberá estar protegido y enterrado, y los elementos de apoyo deberán anclarse obligatoriamente fuera de las parcelas de cultivo.

Pavimentos

La elección del material para la superficie de los pavimentos del huerto urbano puede tener un gran impacto en la imagen y funcionalidad general del huerto.

Las necesidades en la intensidad de uso, facilidad de mantenimiento, drenaje, coste, estética e interés sensorial son aspectos que habrá que evaluar a la hora de seleccionar los materiales de superficie de los pavimentos para los huertos urbanos.

Los pavimentos de los huertos urbanos se usan para conferir a las superficies firmeza, tersura, comodidad de circulación, conducción del agua superficial y también como elemento de urbanización para facilitar el acceso y el uso de los espacios y servicios adyacentes.

Según el material del que están formados, los pavimentos se pueden clasificar en:

  • Pavimentos terrosos o granulares. Son pavimentos flexibles formados por capas granulares sin materiales bituminosos ni ligantes.
  • Pavimentos pétreos. Son pavimentos constituidos por piezas o elementos mayoritariamente prefabricados, con un grado mayor o menor de articulación, y que pueden estar extendidos sobre una base de hormigón y unidos con mortero de cemento, comportándose como un pavimento rígido, o bien recibidos y sellados con arena, sin ligantes, formando una superficie flexible.
  • Pavimentos rígidos de hormigón, formados por losas de hormigón en masa que se construye in situ mediante el extendido de hormigón y ejecución de juntas.

En los huertos urbanos es recomendable utilizar pavimentos blandos para presentar un acabado natural, que son además fáciles de sustituir, de desinfectar y desherbar. En este sentido, los pavimentos terrosos o granulares son los más recomendables.

Los pavimentos duros, pétreos o rígidos de hormigón son recomendables para los espacios de las áreas de estancia comunitarias con un uso y una presión intensa, la zona de entrada, las casetas de huerto y alrededor de las fuentes de agua potable. Se pueden contemplar también para los caminos principales de circulación rodada. Son pavimentos muy resistentes preparados para soportar el uso intensivo durante todo el año (Véase la NTJ 14L MANTENIMIENTO DE LA OBRA CIVIL: ELEMENTOS DE URBANIZACIÓN).

Drenaje

Habrá que prever la implantación de sistemas de drenaje sostenible, superficial y subsuperficial que favorezcan la infiltración del agua pluvial y reduzcan al mínimo las escorrentías. Se recomienda que el método de drenaje y desagüe elegido cuente con un cuidadoso trabajo de acabado superficial de los pavimentos, con pendientes orientadas hacia una balsa o depósito de laminación y/o infiltración, o en su defecto a los sumideros registrables conectados a la red de alcantarillado.

Para el diseño, ejecución y mantenimiento de los dispositivos de drenaje por infiltración véase la NTJ 01K PARTE 2 RECOMENDACIONES DE PROYECTO DE DRENAJE: DISPOSITIVOS DE INFILTRACIÓN.

Instalaciones sanitarias

En los huertos urbanos se recomienda la construcción de instalaciones sanitarias básicas unisex y adaptadas a discapacitados. La viabilidad de la construcción de las instalaciones sanitarias dependerá de la dimensión del huerto urbano y de la existencia o no de la red de alcantarillado próxima al ámbito del huerto. En el caso de ser inviable técnica o económicamente la conexión de esta instalación a la red de colectores, se podrá estudiar la posibilidad de realizar un sistema de biofiltración, o valorar la instalación de un deposito o pozo negro que se vaciará periódicamente con un camión cisterna (véase NTJ 15B SISTEMAS DE BIOFILTRACIÓN. Aspectos Generales).

Casetas de huerto

Es recomendable que los huertos urbanos tengan casetas de huerto individuales o colectivas, destinadas a guardar utensilios, materiales y productos hortícolas. Estas construcciones podrán ser de obra o construidas con materiales sostenibles como la madera.

Parcelas de cultivo

Para garantizar la viabilidad del huerto urbano y facilitar su gestión, se recomienda a modo orientativo la formación de un mínimo de 12 parcelas de cultivo y un máximo de 100 parcelas de cultivo. La dimensión media de referencia de las parcelas de cultivo, variará en función de las características del huerto, del número de usuarios previstos, del espacio disponible y de los objetivos o usos del huerto, así como de su ubicación geográfica y de la caracterización sociológica de los potenciales usuarios. En este sentido, se establecen unas dimensiones de referencia de las parcelas:

  • En entornos urbanos de alta densidad de población cuyo fin sea didáctico, lúdico o de autoconsumo de hortalizas se recomiendan parcelas de entre 27 a 75 m2 y una geometría aproximada de 9,0 m x 3,0 m para las parcelas pequeñas y de 12,0 m x 6,0 m para las grandes.
  • En entornos urbanos de baja densidad, o zonas de ordenación de huertos ilegales existentes, con perfil de usuarios variados se recomiendan parcelas de entre 75 a 200 m2.
  • Para la colonización de espacios periurbanos degradados, o en la reordenación de zonas de huertos existentes, se recomiendan parcelas de entre 200 a 500 m2.

En las parcelas específicas para discapacitados u otros colectivos con requerimientos especiales, se deberá atender a la óptima circulación por la red de caminos del huerto y a la facilidad de acceso a las parcelas y a las instalaciones comunitarias.

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